domingo, 11 de febrero de 2018

Crecer

No hay un día igual a otro y ese es uno de los alicientes de la vida. Nos permite confiar en que sumaremos experiencias, olvidaremos fracasos, conoceremos personas, volveremos a ver a las que nos importan... No hay peor sensación que la de que el futuro no traerá nada bueno, ni siquiera nada nuevo aunque sea malo.

Lo que vivimos construye por acumulación lo que somos. Hay capas enteras que no hubiéramos querido sumar, pero ahí están, tapando algunos rasgos, matizando otros, recubiertas finalmente por muchas más.

Uno de los privilegios de la edad es tener tanto que ver cuando miras hacia adentro, atravesando capas con la memoria. Si algún contrapeso tiene el saber que te quedan menos años por delante de los que dejaste atrás es contar con un inmenso almacén de experiencias, recuerdos y conocimientos.

Y seguir creciendo hasta el último suspiro.

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