lunes, 30 de marzo de 2026

A la primera

Tenía miedo de equivocarse.

Tranquilo, se decía a sí mismo. Pero algo le hacía dudar, algo que le provocaba un pellizco en el estómago.

Era una tarea que ya dominaba, o eso pensaba. Sabía bien cómo hacerla. Tenía bastante práctica, después de meses, de años. No es que lo hiciera a la perfección, pero, vaya, se le daba bien. Eso era, al menos, lo que le decían los demás.

Suspiró.

No era para tanto. Todo el mundo había pasado por aquel momento de inseguridad, ¿no? Y todo el mundo lo había superado. Para todo hay primeras veces, se decía.

¿Y qué era lo peor que podía pasar? Estropearlo todo. Era algo que no se podía repetir. Había que hacerlo bien a la primera.

Sentía la responsabilidad pesando sobre su mano, sobre sus dedos. Los movió para desentumecerlos. Pero sabía que el problema no estaba ahí. Es el cerebro el que da las órdenes.

Vamos, venga, no es para tanto, seguro que puedes, se repitió.

- ¿Has escrito ya la dedicatoria en la tarjeta, hijo? Date prisa, que tu padre está al llegar.

- ¿No puedo escribirla a lápiz, mamá?

- No, hombre, que se puede borrar. Venga, coge el bolígrafo.

- Nunca he escrito con boli. En el cole lo hacemos todo a lápiz y si nos equivocamos, tenemos la goma para arreglarlo.

- No te vas a equivocar, anda, escribe.

Asió cuidadosamente el bolígrafo y escribió: Feliz cumpleaños, papá. Juanjo.

Lo repasó. No se había equivocado.

- Muy bien, cariño. Y el boli también se borra. Tengo típex. No hay que preocuparse por cosas sin importancia.

Miró el bolígrafo y, en vez de temor, ahora sintió poder.


Esta entrada participa en la convocatoria #relatosResponsabilidad de @divagacionistas.

lunes, 26 de enero de 2026

Pesadillas

El delirio ha adquirido categoría de dogma. Los irracionales han alcanzado el poder y disponen de altavoces que los conectan al mundo. Y, contra lo que cabía esperar, sus desvaríos entusiasman a más gente que la sensatez y la lógica.

Cada vez son menos los que piensan en este planeta como hogar común que deberían gobernar la solidaridad y el respeto. Cada vez son más los que los que renuncian a poner freno al egoísmo.

Y, mientras muchos abdican de lo que nos hace humanos, otros nos buscan sustitutos.

No será Cyberdyne Systems, no será Skynet. Las máquinas no nos exterminarán tomando el control de nuestro armamento. Lo harán confundiéndonos, engañándonos, sumergiéndonos en su realidad inventada y haciéndonos dudar de la auténtica; manipulándonos y enfrentándonos unos a otros. Tienen a su disposición todo lo que quisimos compartir con el mundo, nuestros conocimientos, nuestras creaciones, nuestras invenciones y nuestras pesadillas. La obra del cerebro humano ha caído en las manos de la inteligencia artificial, que, alimentándose de ella, trata de imitarlo.

Esto que estoy escribiendo y que ahora publicaré no será una de las materias primas con las que se entrenará ninguna IA. Ni nada de lo que he escrito en redes ni en medios de comunicación. Es todo demasiado humano.

La amenaza viene de nuestro lado más inhumano.



Esta entrada participa en los #relatosAmenaza convocados por @divagacionistas.